Introducción. - Dios bendijo a nuestra tierra cuando le envió el Salvador. (Orígenes). La salvación que Dios nos trae es como un enlace entre cielo y tierra, una obra común de Dios y los humanos. Cristo es la plenitud de Dios y el fruto de nuestra tierra.
Este salmo, compuesto al volver el pueblo israelita de la cautividad de Babilonia, está lleno de las palabras más fundamentales y universales del vocabulario humano: libertad, vida, gozo, salvación, amor, justicia, paz, felicidad

2 Señor, has sido bueno con tu tierra,
has restaurado la suerte de Jacob,
3 has perdonado la culpa de tu pueblo,
has sepultado todos sus pecados,
4 has reprimido tu cólera,
has frenado el incendio de tu ira.
Se trata de la memoria sobre la benevolencia de Dios para con su tierra. Es interesante que dos veces está el término “tierra”, la próxima vez será en la tercera estrofa. Significa que aparece abriendo y cerrando. Esto me dice de la centralidad del tema tierra, pero también de la unidad del texto. Se puede afirmar que el objeto de preocupación es la tierra. Es por la tierra que se recuerda la memoria, de lo benevolente que fue Yahvé (Dios).
Es interesante que en la primera estrofa el término “tierra” está relacionado con la gente, más específicamente, con Jacob. En este sentido, lo que se destaca es la relación del pueblo con Yahvé. Aquí el pueblo ha cometido iniquidad, es culpable. Dios ha “encubierto” sus pecados. A pesar de la actuación del pueblo, Dios ha desistido de su cólera. Se revela, entonces, a un Dios que retira su furor. Este pensamiento está claramente en contra de la retribución. Pues, aquí, aunque se haya portado mal, “con iniquidad”, Dios le ha sido favorable al pueblo.
Algunos críticos asumen que el primer versículo se refiere al regreso de la cautividad de Babilonia, pero en realidad, solo un remanente muy pequeño regresó a la tierra en aquella oportunidad; menos de 60.000 personas regresaron. La gran mayoría del pueblo no regresó. Más que referirse al regreso del cautiverio de Babilonia, este retorno mira anticipadamente hacia el futuro, cuando Dios traerá a todo Su pueblo de regreso a esta tierra.
El pueblo agradece a Dios y le alaba por toda su misericordia en tiempos pasados. El pueblo reconoce que Dios ha hecho grandes cosas y los ha restaurado. Si el retorno de Babilonia está en mente, esta restauración era material y espiritual. Los seres humanos somos pecadores. El pueblo de Dios sufre a menudo por desobedecer a Dios. Una parte principal de la restauración en el pasado la sido el perdón de los pecados. Normalmente es la iniquidad, la desobediencia, el pecado lo que hace necesario un avivamiento del pueblo de Dios. Toda restauración empieza con el reconocimiento de los pecados, el arrepentimiento y la sumisión a Dios. El pueblo reconoce que su cautiverio era consecuencia del pecado y el castigo de Dios. Ahora agradece a Dios porque perdonó y apartó su enojo de ellos.
¿Somos conscientes de la bondad y la misericordia del Señor que siempre nos acoge?

5 Restáuranos, Dios salvador nuestro;
cesa en tu rencor contra nosotros.
6 ¿Vas a estar siempre enojado,
o a prolongar tu ira de edad en edad?
7 ¿No vas a devolvernos la vida,
para que tu pueblo se alegre contigo?
Estas preguntas revelan la desesperación que está viviendo el pueblo, pero también muestra la crítica a una imagen de Dios que castiga. Paralelo a este cuestionamiento, una imagen de Dios distinta. Hay un fuerte pedido a que Dios muestre su “amor”. El amor no puede ser mostrado de otra manera que no sea concreta: dejando su cólera y devolviendo la salvación (suerte) al pueblo.
Llegará el día en que los sufrimientos de ese pueblo cesarán. Como vimos en un salmo anterior, su historia se ha caracterizado por las lágrimas derramadas, que fueron para ellos como un alimento esencial de su dieta. Pero un día todo terminará. Dios vendrá y enjugará sus lágrimas.
En la actualidad necesitamos una renovación, un despertar espiritual en la vida de las diferentes iglesias por varios motivos. Uno es la falta de alegría en la vida de los creyentes.
Pero, a pesar de la alabanza por la restauración que Dios ha hecho, surge otra crisis. Cuando hay tiempos de renovación en el pueblo de Dios, el enemigo hará todo lo posible para traer problemas. El Salmo no explica cuál es la crisis. Si es en la época de Esdras y Nehemías pueden ser los ataques de los vecinos enemigos, o la apostasía del mismo pueblo, o alguna sequía. Esta estrofa indica que el Salmo es una súplica comunitaria. La alabanza de la primera estrofa prepara para el clamor de ésta. Hace falta un nuevo toque, una nueva intervención de Dios. Ya saben que Dios puede hacerlo, pues lo experimentaron antes
¿Estamos seguros de la fidelidad del Señor en el desarrollo de nuestra vida?

8 Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación.
9 Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos
y a los que se convierten de corazón.»
Clamores para que Dios envíe una nueva restauración. ¿No volverás a darnos vida? es un pedido por avivamiento. Vivificar significa eliminar lo que impide la bendición de Dios. Cuando el pueblo de Dios pide avivamiento, está pidiendo a Dios que le quite todo que impida este avivamiento. Muéstranos... concédenos; peticiones directas a Dios. La historia de la iglesia indica que siempre que ha habido avivamientos especiales algunos creyentes se han unido para pedir con persistencia ese avivamiento La confianza del salmista se expresa con el escuchar. Está seguro de que Dios hablará, y cuando Dios habla, suceden cosas. Entonces, está dispuesto a estar quieto (y atento) y esperar la respuesta de Dios. Está seguro de que él hablará paz a su pueblo La paz (shalom) es personal y corporativa o comunitaria. En el Antiguo Testamento es un concepto comprehensivo de bienestar que incluye el amor, la verdad y fidelidad, la justicia, la prosperidad y la gloria de Dios. ¡Qué aliento da saber que cercana está su salvación! Es verdad para los que le temen. El temor de Jehová es otro concepto importante en el Antiguo Testamento. Implica reverencia, obediencia a Dios, todo un estilo de vida centrado en Dios. El avivamiento de Dios incluye la conciencia de su presencia; su gloria se manifiesta en su pueblo.
Tarde o temprano Dios hablará de paz a su pueblo. Si no manda la paz externa, no obstante, sugerirá paz interna hablando a nuestros corazones por su Espíritu. La paz se declara sólo sobre los que abandonan el pecado. Todo pecado es necedad, especialmente descarriarse; la necedad más grande es volver al pecado. —Ciertamente la salvación de Dios está cerca no importa cuáles sean nuestras dificultades y angustias.
¿Tratamos de que la paz reine a nuestro alrededor?

10 La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra;
11 la misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
12 la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo;
13 el Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
Abre con el compromiso del pueblo. Este compromiso está basado en la promesa de escuchar a Dios. Y esto también tiene una razón, pues no se escucha cualquier cosa. Ya se sabe, Dios habla de paz para su pueblo y para sus amigos. Al reconocerse temedor de Dios la Gloria habitará en la “tierra”. Se trata de una Gloria en el horizonte de la “verdad”, el “amor”, la “justicia” y la “paz”. Y más todavía, “y nuestra tierra su cosecha dará”. Así cierra esta estrofa, volviendo a la primera, cuando Yahvé fue benevolente (favorable) con “tu tierra”
El amor y la verdad (como traducen otras versiones) no se han reunido en nuestro tiempo. Y con respecto a la justicia y la paz ni siquiera se hablan. Y una de las razones por las cuales no podemos tener paz en este mundo, estimado oyente, es porque no tenemos justicia en el mundo. Las cosas deben desarrollarse correctamente antes de que pueda haber paz en la tierra. Y es evidente que las cosas no van bien hoy
Es lo que Dios desea para su pueblo. Algunos la ven como puramente escatológica, que se cumplirá cuando Cristo establezca su reino eterno. Allí el cumplimiento será pleno, pero Dios también lo cumple cada vez que restaura a su pueblo, cada vez que manda un avivamiento. ¡Qué riqueza de bendición: misericordia, verdad o fidelidad, justicia y paz, las cuatro virtudes principales del reino de Cristo! Estas cualidades deben caracterizar el pueblo de Dios; en la medida que Dios vivifica su pueblo serán realizadas.
La justicia no sale del templo, sale del cielo. Eso es bien interesante. Puedo así pensar que estos elementos posibilitan el ecumenismo. No hay control del templo. El ecumenismo surge de la comunidad que tiene la tierra.
No se puede comprender el ecumenismo sino a través de la imbricación con el acontecer del otro. De esta forma, el Salmo nos presenta a los “cautivos que regresan” y quienes necesitan que Dios les muestre su amor, “muéstranos tu amor Yahvé” . Como bien señala Humberto Maturana: “los seres humanos somos seres sociales: vivimos nuestro ser cotidiano en continua imbricación con el ser de otros. Al tiempo que somos también individuos”. Esto es fundamental para la comprensión de ecumenismo: la conciencia de la casa común, con el cuidado a la casa común, en la línea de la Creación.
Visto así, el ecumenismo no es un fenómeno físico, es un fenómeno relacional. En este sentido, el ecumenismo como acción relacional tiene que ver con la ética del bien común. La ética que adquiere su forma desde la legitimidad del otro como un ser con el cual uno configura un mundo social. El ecumenismo surge del encuentro en un espacio de acciones y emociones comunes. Es por esta razón que no puede faltar el amor: “amor y verdad se han dado cita”, siempre en un ambiente de “paz” y de “justicia”. Y es que hace falta el amor para que las personas que están reclamando ser tratadas con benevolencia puedan ser reconocidas como legítimas. Y es que me lleva a pensar en el deseo de armonía que tienen las personas que cantan o reza este salmo. Al entender de Raimon Panikkar (2002), la paz es participación en la armonía del ritmo del ser: “la paz no significa ausencia de fuerza o de polaridades... No lleva consigo la homogeneización de todas las cosas, significa la participación en el ritmo constitutivo de la realidad, y la contribución armónica a ese mismo ritmo”.
Esos quienes necesitan ser tomados en cuenta y ser favorecidos, son también “tu pueblo”, y por eso tienen el coraje de cuestionar a Dios: ¿No volverás a darnos vida para que tu pueblo en ti se regocije? Leyéndolo desde una propuesta ecuménica, ellos también hacen parte de la “casa común”.
Se pueden detectar los cuatro atributos divinos –misericordia (amor), verdad, justicia y paz- los cuales son personificados, revelando el trato que Dios da a su pueblo. Además, el salmista conoce la teología sacerdotal. Son “cielo” y “tierra” los que perfilan la fe en Dios. Sin embargo, el salmista no está alabando esa teología sacerdotal, sospecho que más bien la está criticando. En este sentido, se trata de un salmo que combina súplica con confianza
La manera de expresar estas virtudes es poética y significativa, pues a veces uno cree que el amor no estará cómodo con la verdad. Pero en la obra de Dios todas actúan en armonía. Asimismo, la justicia requiere castigo que pareciera negar la paz (shalom) del pueblo. Pero, el plan redentor de Dios logró que se besaran. Sigue la hermosa manera poética de expresar lo que Dios hace. La verdad y la justicia también se juntan en un “estrechar de manos” de la tierra y los cielos. El avivamiento de Dios trae las bendiciones a la tierra, y se explica lo que sucede. Jehová dará el bien y el resultado es que la tierra dará su fruto. Dios promete suficiencia material y abundancia espiritual. Decepciones es lo que tantas veces nos trae la vida, pero hay un encuentro que nunca decepciona, que nunca es malo, ni hace nada mal, el encuentro con Dios, es la unión de muchas cosas, cuando le conocemos no apasionamos, pero el paso del tiempo, si realmente lo conocemos en profundidad, produce un mayor enamoramiento. Y cuanto más enamorados más reales son estas palabras “la misericordia y la verdad se han encontrado, la justicia y la paz se han besado.”
Este es un encuentro realmente maravilloso, cuando conocemos a Dios la misericordia es una de sus características principales, la cual se ve claramente, en que nos la ha demostrado a nosotros que éramos dignos de misericordia. Pero no ha venido la misericordia sola a nuestra vida, sino que la verdad vino al encuentro, la verdad de la palabra de Dios y la mezcla de las dos produjeron enamoramiento, crearon en nosotros un cambio que trajeron un corazón renovado en nuestro interior.
¿Tenemos en cuenta en nuestra vida las cuatro virtudes que aquí se indican?
¿Sabemos que de ellas sigue la salvación, iniciada en nuestra vida terrena?

14 La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos.
Cuando el Señor reine, Él reinará con justicia. La presencia de Dios abre camino. Cuando Dios hace justicia en su pueblo se abre camino para el avance de su reino.
Pero no solo encontramos misericordia y verdad en Dios, sino que cuando le admiramos, y nos acercamos a Él, hay algo que le desborda, la justicia. Sí, Dios es justo, es justo en lo que Él es y es justo es su decisiones y acciones. Dios no hace nada que no sea justo, Él juzgará correctamente, y sus veredictos son paz para nuestro corazón, porque sabemos que el juez del universo no se corromperá, sino que sus juicios son verdaderos. Su paz, la cual es incomprensible nos llenará y nos calmará.
¿Nos concienciamos de que la justicia es fuente de paz, y la paz es la salvación del mundo?