Salmo 104 El universo alaba a su Creador


Introducción. - El creyente contempla el universo, obra de Dios, y se llena de admiración y de optimismo. Todo viene de Dios, pero también todo existe para el hombre y Dios ahora está acabando su creación por el trabajo de los hombres y la irradiación de sus testigos. «Envía tu Espíritu, que renueve la faz de la tierra.»
La gloria de la creación de Dios en la luz, ángeles, tierra, y agua.
Alabando al Dios de honor, majestad, y poder.
1.¡Bendice al Señor, alma mía!
¡Eres muy grande, oh Señor, mi Dios,
vestido de gloria y majestad,
2.envuelto de luz como de un manto.
Es un salmo de la Naturaleza que constituye una alabanza al Dios de la creación, al Creador
Envueltos en luz debemos de estar los cristianos; ser luz es lo que Jesús nos enseña, luz para otros, luz con su Palabra.
Tal y como se repitió tres veces en el salmo anterior, la primera frase es una llamada para adorar a Dios en espíritu y en verdad, y para hacerlo desde lo profundo del ser.
Los ídolos dioses de las naciones eran constantemente crudos y vergonzosos en sus conductas, pero el Dios del pacto de Israel, es conocido por su honor y majestad.
La gloria y magnificencia de Dios son representadas como la ropa de una persona, y así también los es la luz que representa la pureza de su ser. Así como la creación en Génesis empieza con la descripción de la creación de la luz, de la misma manera el salmista empieza con la luz.
Los patrones están lo suficientemente cerca para mostrar que el salmista tenía Génesis en mente mientras trabajaba en su composición. No estaríamos equivocados si pensamos en el salmo 104 como una reflexión poética de la historia mucho más factual de Génesis.
De manera muy simple, podemos entender esta idea de la luz como de vestidura al considerar la apariencia de Jesús y su transfiguración: Su rostro brilló como el sol, y sus ropas se volvieron tan blancas como la nieve (Mt 17, 2).
Tm 6, 16 Dice que Dios habita en luz inaccesible. Tal vez esta sea otra descripción o alusión a luz como de vestidura. “Si la luz misma no es más que un vestido, ¡Cual será el flamante esplendor de su propio ser! Estamos perdidos en nuestra admiración, y no nos atrevemos a investigar en este misterio a menos que queramos ser cegados por su irresistible gloria.
El poder de Dios también es aparente, siendo el que creó los vastos cielos. Dado que el Creador siempre es más grande que la creación, El Dios que creó los cielos es sin duda impresionante.

3.construyes sobre las aguas tu piso alto.
Tú haces tu carro de las nubes
y avanzas en alas de los vientos.
4.Tomas de mensajeros a los vientos
y como servidores un fuego en llamas.
Mientras que el Génesis empieza por describir las idas y venidas del Espíritu sobre la faz de las aguas (Gn 1,2). Aquí, los vientos no intervienen hasta un poco más tarde (vv. 3 y 4). Pero este puesto privilegiado que se otorga a las aguas no deja de guardar alguna relación con el primer día del mundo. Luego despliega Dios los cielos como una tienda (v. 2) y las aguas superiores se sitúan en el emplazamiento que les corresponde
El Dios de toda la creación puede crear y hacer lo que nadie más puede. Él no comparte las limitaciones de la creación, Él puede usar las nubes por su carroza y caminar sobre las alas del viento.
Esta es una imagen de completa actividad y emoción. “La metáfora de vestirse con su poder y partes, aposento, palacio y carroza nos invita a ver el mundo como algo en lo que Él se deleita, que está cargado con su energía y vivo con su presencia.

5.Pusiste la tierra sobre sus bases,
por siempre jamás es inamovible.
6.La cubres con el manto de los océanos,
las aguas se han detenido en las montañas.
7.Ante tu amenaza emprenden la fuga,
se precipitan a la voz de tu trueno;
8.suben los montes, bajan por los valles
hasta el lugar que tú les señalaste;
9.pusiste un límite que no franquearán,
para que no vuelvan a cubrir la tierra.
El salmista entendió que Dios era el creador de todas las cosas, y que fue Él el que fundó la tierra sobre sus cimientos. No sucedía por casualidad o por una serie de eventos aleatorios. Hay un creador detrás de todas las cosas.
De cierta manera, la era moderna está significativamente definida por el rechazo del hombre a Dios como creador. Habiendo abandonado esta verdad fundamental, la humanidad está a la deriva sin un sentido apropiado de responsabilidad o sin creer que debe darle cuentas al creador.
Lo que Dios construyó, lo hizo bien. Los fundamentos de la tierra son sólidos y no serán removidos hasta que Dios mismo lo mueva.
El salmista tenía dos eventos en mente. Primero, la separación de las aguas en la creación (Gn 1, 9-10) y el diluvio e inundación mundial de Gn 7. A través de su lectura de Génesis 7:19-20 el salmista entendió que sobre los montes estaban las aguas (las aguas prevalecían sobrepasando toda la tierra y todas las altas colinas bajo los cielos fueron cubiertas.
En realidad, el proceso de la creación fue tan exactamente similar al del diluvio, en lo respectivo a las circunstancias aquí mencionadas, que no importa a cuál de los dos apliquemos la belleza y verdadera poesía de los pasajes frente a nosotros.
Cuando las aguas cubrieron la tierra por el tiempo suficiente, Dios las hizo retroceder (Gn8, 3), y el salmista poéticamente lo describe como la reprensión de Dios a las aguas. La voz de Dios es descrita poéticamente como trueno.
Mientras las aguas retrocedían, Dios ya había designado un lugar para ellas, y les puso un término un límite para que las aguas nunca más vuelvan a cubrir la tierra como Dios lo prometió (Gn 8, 11-17).
Las aguas del mar no solamente no pueden destruir la tierra, sino, por una hermosa maquinaria, se les ha dado los medios para preservar toda la vida que hay en ellas.

10.Haces brotar vertientes en las quebradas,
que corren por en medio de los montes,
11.calman la sed de todos los animales;
allí extinguen su sed los burros salvajes.
12.Aves del cielo moran cerca de ellas,
entremedio del follaje alzan sus trinos.
13.De lo alto de tus moradas riegas los montes,
sacias la tierra del fruto de tus obras;
En la sección anterior, el salmista considera lo que Dios hizo con las aguas durante el diluvio en los días de Moisés. Ahora considera como Dios distribuyó las aguas después, enviando las fuentes por los arroyos para que den de beber a todas las bestias del campo.
El salmista considera como las aguas, las plantas, y los animales de la tierra cada uno tiene su lugar en el orden y plan de Dios en la tierra. Los asnos monteses beben el agua, las aves tienen un hogar para que pueda cantar entre las ramas. Él fue capaz de ver un buen y harmonioso mundo en la naturaleza y sabía que Yahvé estaba detrás de ello.
Asnos monteses que menciona en parte porque son creaturas sedientas; y en parte porque viven en lugares secos y desolados, y no son gobernados ni dependen de los hombres, y son criaturas torpes, y aun así hay bastante provisión para su cuidado y necesidades a través de la providencia divina.
Si estos pequeños coristas del aire, después de haber refrescado con las corrientes cercanas a sus hogares, expresan su gratitud cantando, a su manera, sus alabanzas a su creador y preservador, como deberían de avergonzarse los cristiano, quienes, en medio de la conveniencia y confort de este mundo, son tan indulgentes con las abundantes corrientes de agua de vida eterna, cuando, por tan grande bendición, no pagan las apropiadas acciones de gracias, ¡Y no entonan al Señor las canciones de Sion!

La gloria de la creación de Dios en las cosas vivas, plantas y animales.
El maravilloso mundo de la naturaleza de Dios.
14.haces brotar el pasto para el ganado
y las plantas que el hombre ha de cultivar,
para que de la tierra saque el pan
15.y el vino que alegra el corazón del hombre.
El aceite le dará brillo a su rostro
y el pan fortificará su corazón.
16.Los árboles del Señor están colmados,
los cedros del Líbano que plantó.
17.Allí hacen sus nidos los pajaritos,
en su copa tiene su casa la cigüeña;
18.para las cabras son los altos montes,
las rocas son escondrijo de los conejos.
El salmista continúa con sus pensamientos de la naturaleza, observando como Dios provee heno para los animales y la hierba para el servicio del hombre.
El poder divino es tan cierto y dignamente puesto en acción para alimentar a las bestias como en el cuidado del hombre; mira a la hierba con un ojo devoto y puede que seas capaz de ver a Dios trabajando a través de ella.
Dios diseñó la ecología del mundo para que con trabajo, el hombre pudiera sacar el pan de la tierra. Bajo las bendiciones de Dios y el trabajo del hombre, es comida hace maravillas. La tierra de Dios nos da el vino, aceite, y el pan – cada uno con su propia bendición y bondad.
El Vino, en cantidades moderadas, tiene una increíble tendencia para revivir y revigorizar al hombre. El alcohol destilado estimula, pero agota las fuerzas; y cada dosis deja al hombre en un estado peor. El vino sin adulterar, por el contrario, estimula y vigoriza: lo hace más alegre, y provee para la continuidad de esa alegría al fortalecer los músculos, y vigorizar los nervios. Este es su uso. Aquellos que continuamente beben hasta que el vino los inflama, abusan de la misericordia de Dios.
El salmista tenía una visión de lo saludable y vigorizante era la naturaleza. Él pensó en los poderosos cedros del Líbano y como, en su saludable plenitud de savia, dan un lugar donde puedan anidar las aves.
Él plantó estos poderosos árboles. “¿Quién plantó en algún momento las semillas de los cedros del Líbano, o de los miles de árboles de los bosques y selvas del mundo? Dios mismo sembró esas semillas, y estas han brotado y crecido sin el cuidado de ningún hombre.
Las aves tienen su nido, pero otros animales también tienen sus hogares, incluyendo a la cigüeña, las cabras monteses, y los conejos. Un sabio y amoroso Dios provee para todos ellos.

19.Pusiste la luna para el calendario
y el sol que sabe a qué hora ha de ponerse.
20.Tú traes las tinieblas y es de noche,
en que rodan todas las fieras de la selva;
21.rugen los leoncitos por su presa
reclamando a Dios su alimento.
22.Cuando el sol aparece, se retiran
y vuelven a acostarse en sus guaridas;
23.el hombre entonces sale a su trabajo,
a su labor, hasta que entre la noche.
El salmista gira su atención hacia la luna y el sol. Ellos operan de acuerdo al plan de Dios, proveyendo tinieblas para que en ella correteen todas las bestias de la selva. La luna es mencionada primero, porque el día hebreo empieza en la noche.
Los canaanitas atribuían la lluvia, la luz, y el ciclo lunar a diferentes deidades. Para Israel el Señor de manera soberana gobierna sobre toda la creación y establece el orden a través de su sabia administración.
Así como Dios provee para la noche el también provee para el día, cuando los leoncillos y otros animales nocturnos se echan en sus cuevas. Cuando los leones duermen, sale el hombre a su labor hasta la tarde. Todo opera de acuerdo al sabio plan de Dios para la creación.
Como no sería conveniente para el hombre ni para las bestias salvajes de los bosques el recolectar su comida en los mismos horarios, él les ha dado la noche como el tiempo apropiado para buscar su presa, y el día para descansar. Cuando el hombre hace su labor, ellos descansan; cuando el hombre descansa, ellos hacen su labor.

24 ¡Señor, qué numerosas son tus obras!
Todas las has hecho con sabiduría,
de tus criaturas la tierra está repleta!
25.Mira el gran mar,
vasto en todo sentido,
allí bullen en número incontable
pequeños y grandes animales;
26.por allí circulan los navíos
y Leviatán que hiciste para entretenerte.
El salmista continúa su sentido de asombro mientras mira a la naturaleza y la creación. Él veía la totalidad de ella no como resultado de eventos aleatorios y sin propósito, sino como la sabia obra de un gran Dios quien tiene el derecho de posesión sobre ella (tus obras).
Todas ellas son propiedad de Dios, y deben de ser usadas solo en referencia al fin para el que fueron creadas. Todo abuso y desperdicio de la creación de Dios es echar a perder y robar la propiedad de Dios el creador.
El salmista pensó en la amplitud del océano (en su caso, el mar mediterráneo). Las vastas aguas contienen seres innumerables, incluyendo cosas grandes y misteriosas como el leviatán. No existe en toda la naturaleza algo más sorprendente y majestuoso que el océano.

Dios y el mundo que creó.
27.Todas esas criaturas de ti esperan
que les des a su tiempo el alimento;
28.apenas se lo das, ellos lo toman,
abres tu mano, y sacian su apetito.
29.Si escondes tu cara, quedan anonadados,
recoges su espíritu, expiran y retornan a su polvo.
30.Si envías tu espíritu, son creados
y así renuevas la faz de la tierra.
Este orden paralelo, sin embargo, no debe hacernos creer que también el salmo narra la creación. Una cosa es narrar y otra describir. Aquí no se narra, sino que se describe la creación. El autor de Gn 1 se detiene en cada obra para precisar el día. Recoge ya el gran palpitar que cuenta el tiempo; narra y fecha. Nada parecido hay en nuestro poema, que se dedica a describir lo que ahora existe. Así lo confirma una importante divergencia que advertimos entre el salmo y el relato: fieras y hombres no aparecen, en el salmo, el sexto día, como en el relato. No vienen al final. Ya estaban allí desde la descripción de los primeros elementos; mientras que los animales del Génesis surgen cuando todo lo demás está ya en el escenario, aquí los onagros (los asnos salvajes del v. 11) ya beben el agua que desciende de las montañas; los árboles aparecen ya poblados de pájaros, mientras que la separación del día y de la noche, obra del cuarto día, permite a los hombres y a las fieras no encontrarse cuando salen, pues las horas de la noche se reservan a los animales salvajes.
El salmista considera toda clase de cosas creadas de la tierra, el mar, y el aire. Él reconoce que todas ellas dependen de Dios, quien provee para todas a su tiempo.
Dios tiene un tiempo para todas las cosas, y no alimenta a sus creaturas de forma esporádica o aleatoria; Él les da el pan de cada día, en una cantidad proporcional a sus necesidades. Esto es todo lo que cada uno de nosotros debe de esperar; si incluso las brutas creaturas están contentas con lo suficiente no debemos buscar el ser más codiciosos que ellas.
Dios alimenta a los animales, pero no hace llover comida del cielo sobre ellos. Él provee, pero ellos deben de recoger. Esta es una maravillosa manera en la que el pueblo de Dios debe de pensar acerca de su provisión. Dios provee, pero debo de recoger. Su provisión está a mí alrededor, y yo simplemente necesito la sabiduría y la acción de recogerlo.
La creación es tan dependiente de Dios que si Él fuera a esconder su presencia o a quitarles el hálito, esta perecería rápidamente. Hay un verdadero sentido en el que la creación responde y se rinde a Dios de forma mucho más activa que la humanidad.
El retiro de la presencia o el favor de Dios significa la ruina de toda la creación, pero el envío de su Espíritu significa vida y renovación. El Espíritu de Dios crea todos los días: ¿Qué es esto que hace que todas las cosas creas sigan siendo y existiendo, sino su providencia? Ese es un verdadero axioma en la divinidad, La providencia es la continuación de la creación.

Bendiciendo al Dios de toda la creación.
31.¡Que la gloria del Señor dure por siempre
y en sus obras el Señor se regocije!
32.él, que mira a la tierra y ésta tiembla,
y si toca a los montes, echan humo.
Mientras el salmista considera el poder y la sabiduría de Dios en toda la creación, lo hace anhelar la gloria de Dios detrás de todo que es para siempre.
Si tan solo consideráramos las cosas que ya hizo, el Señor merecería ser adorado sin cesar.
El salmista también deseaba que Dios se alegrara con las cosas que había creado. Esto significa que sus creaturas que han sido dotadas de una capacidad racional (como la humanidad) deben de deliberadamente dar buenas razones para que se alegre Jehová en sus obras.
El salmista estaba tan impresionado con la gloria, la maravilla y la belleza de la creación, que de manera positiva llama a Dios mismo a regocijarse con lo que había creado.
Tal y como lo hizo con la creación, cuando vio que todas las cosas eran buenas, y en gran manera; aun, Dios sigue viendo que las cosas son buenas, como lo eran, al ver a las pobres creaturas siendo alimentadas, y cuando los hombres le dan la gloria de todo.
La tierra estremeciéndose las colinas humeando pueden ser un recordatorio de la manifestación de la presencia de Dios en el monte Sinaí (Éx 19). Era un recordatorio del supremo poder y capacidad de Dios.

Una determinación a adorar a Dios en canción y meditación
33.Al Señor quiero cantar toda mi vida,
salmodiar para mi Dios mientras yo exista.
34.Ojalá que le agrade mi poema,
yo, como sea, me alegro en el Señor.
35 ¡Desaparezcan de la tierra los pecadores
y que no existan más los malvados!
¡Alma mía, bendice al Señor!"
Aleluya
Este notable salmo tiene poco o nada acerca de Dios como salvador o redentor. Su enfoque es en la bondad y la grandeza de Dios demostrada en la creación. Aun así, esto es más que suficiente para hacer que el salmista diga con total determinación, a mi Dios cantaré salmos mientras viva. El Dios de toda la creación es digno de las alabanzas de toda nuestra vida.
Una vez más esto demuestra la importancia de reconocer a Dios como creador. El rechazar a Dios como creador ha tenido profundos y terribles efectos sobre el corazón y la mente del mundo moderno.
El salmista entendió que Dios es adorado a través de nuestros pensamientos. Las cosas en las que escogemos poner nuestra mente son la medida de lo que realmente valoramos. Conociendo la grandeza y bondad de Dios en revelada en la creación, el salmista deseaba que sus pensamientos fueran placenteros para Dios.
La creación es un dulce tema sobre el cual meditar, pero nosotros tenemos un tema aún más grande. La redención es un mejor tema sobre el que meditar que la creación, porque su maravilla es muy superior.
Esta parece una declaración extraña y solemne en este salmo. Sin embargo, es la consecuencia lógica para aquellos que rechazan a Dios como creador. Pablo más tarde desarrolló este pensamiento en Rm 1, hablando de la culpa y de las consecuencias para aquellos que rechazan a Dios como creador y deciden adorar a las creaturas antes que al creador.
El salmista fue llevado a considerar en las oscuras consecuencias para aquellos que rechacen al Dios creador, pero él no podía permitir que tan notable salmo terminara con una nota oscura. Él termina con otra motivadora llamada a su propia alma para bendecir al Señor, y para decir aleluya. Esta es la apropiada respuesta de las creaturas para su creador.
Aleluya: Este es el primer salmo que termina con un aleluya (Alabad al Señor)