¡Buenos días nos dé Dios! 25/11/2015

¡BUENOS DÍAS NOS DÉ DIOS! 25 NOVIEMBRE 2015

Concilio Vaticano II.-Para el establecimiento de esta su santa Iglesia en todas partes y hasta el fin de los tiempos, confió Jesucristo al Colegio de los Doce el oficio de enseñar, de regir y de santificar. De entre ellos destacó a Pedro, sobre el cual determinó edificar su Iglesia, después de exigirle la profesión de fe; a él prometió las llaves del reino de los cielos y previa la manifestación de su amor, le confió todas las ovejas, para que las confirmara en la fe y las apacentara en la perfecta unidad, reservándose Jesucristo el ser El mismo para siempre la piedra fundamental y el pastor de nuestras almas. (Sobre el ecumenismo, 2)

Juan Pablo II. - Como ha repetido el Sínodo, recogiendo mi llamada lanzada en Puebla, la futura evangelización depende en gran parte de la Iglesia doméstica. Esta misión apostólica de la familia está enraizada en el Bautismo y recibe con la gracia sacramental del matrimonio una nueva fuerza para transmitir la fe, para santificar y transformar la sociedad actual según el plan de Dios. (Familiaris Consortio, 52)

Dn 5,1-6.13-14.16-17.23-28: Aparecieron unos dedos de mano humana escribiendo.

En aquellos días, el rey Belsasar ofreció un banquete a mil nobles del reino, y se puso a beber delante de todos. Después de probar el vino, mandó traer los vasos de oro y plata que su padre Nabucodonosor había cogido en el templo de Jerusalén, para que bebieran en ellos el rey y los nobles, sus mujeres y concubinas. Cuando trajeron los vasos de oro que habían cogido en el templo de Jerusalén, brindaron con ellos el rey y los nobles, sus mujeres y concubinas. Apurando el vino, alababan a los dioses de oro y plata, de bronce y hierro, de piedra y madera. De repente aparecieron unos dedos de mano humana escribiendo sobre el revoque del muro del palacio, frente al candelabro; y el rey veía cómo escribían los dedos. Entonces su rostro palideció, la mente se le turbó, las fuerzas le faltaron, las rodillas le entrechocaban. Trajeron a Daniel ante el rey, y éste le preguntó: “¿Eres tú Daniel, uno de los judíos desterrados que trajo de Judea el rey mi padre? Me han dicho que posees espíritu de profecía, inteligencia, prudencia y un saber extraordinario. Me han dicho que tú puedes interpretar sueños y resolver problemas; pues bien, si logras leer lo escrito y explicarme su sentido, te vestirás de púrpura, llevarás al cuello un collar de oro y ocuparás el tercer puesto en mi reino. Entonces Daniel habló así al rey: “Quédate con tus dones y da a otro tus regalos. Yo leeré al rey lo escrito y le explicaré su sentido”.

Te has rebelado contra el Señor del cielo, has hecho traer los vasos de su templo, para brindar con ellos en compañía de tus nobles, tus mujeres y concubinas. Habéis alabado a dioses de oro y plata, de bronce y hierro, de piedra y madera, que ni ven, ni oyen, ni entienden; mientras que al Dios dueño de vuestra vida y vuestras empresas, no lo has honrado. Por eso Dios ha enviado esa mano para escribir ese texto.” Lo que está escrito es: «Contado, Pesado, Dividido». Y la interpretación es ésta: «Contado»: Dios ha contado los días de tu reinado y les ha señalado el límite. «Pesado»: Te ha pesado en la balanza, y te falta peso. «Dividido»: Tu reino se ha dividido, y se lo entregan a medos y persas.

1 El sueño de Belsasar aparece en este quinto capítulo. Es el escrito en la pared, el gran sacrilegio mostrado contra las cosas sagradas. Es, actualmente, el matar en nombre de Dios, el sacrificar cristianos por confesar su fe…

2 Como vemos Daniel ya tiene una fama en la corte de los reyes babilónicos. Los escritos que los dedos escriben en el muro del palacio son señales del Señor que sólo saben interpretar los que están en el Señor y atentos a sus signos que evidencian que hay un Dios que hace justicia.

3 Daniel explica el significado de esas señales: Al imperio le está llegando el fin, la vida superflua y egoísta de esos reyes no construyó justicia ni verdad y desaparecen sin que quede nada de su obra.

4 Es una buena enseñanza para nosotros. Debemos estar atentos a las señales de la bondad del Señor y tratar de “construir” justicia, verdad e igualdad a nuestro alrededor.

5 La reverencia obtiene la victoria. Belsasar es destronado. Realmente no es a él a quien se refiere Daniel sino a Antíoco Epífanes, el Seleucida impío que el 169 a. C. había saqueado el templo de Jerusalén, antes de profanarlo, en el 167, con la erección de un altar idólatra.

6 Se observará, por otra parte, que el banquete ofrecido por Belsasar termina en una borrachera general, lo cual podría hacer alusión a las orgías de las bacanales introducidas en Jerusalén por Antíoco.

7 Esta lectura es, por tanto, un buen ejemplo de ficción histórica que permite atacar a Antíoco veladamente.

8 Aparecen aquí todos esos factores que tanto nos atraen hoy en día: El dinero, con un gran banquete lleno de lujo, en momentos de pobreza para gran parte del pueblo; el poder, con asistencia de los nobles que el rey dominaba; el prestigio, que rodeaba todo el entorno.

9 Se muestra el Señor que lleva las cosas a su justo término. Porque en vez de amor había surgido el temor, el temor a lo desconocido, el temor a lo trascendente desde una vida llena de injusticia. ¿No pasa actualmente con frecuencia?

 

Sal: Dn 3,62-67: Ensalzadlo con himnos por los siglos.

Sol y luna: bendecid al Señor. Ensalzadlo con himnos por los siglos.

Astros del cielo: bendecid al Señor.

Lluvia y rocío: bendecid al Señor.

Vientos todos: bendecid al Señor.

Fuego y calor: bendecid al Señor.

Fríos y heladas: bendecid al Señor.

Hoy la alabanza incluye la Naturaleza creada por nuestro bondadoso Dios

Que toda la naturaleza bendiga al Señor, pues Él ha hecho resplandecer su Rostro sobre todas las cosas.

Ella debe estar al servicio del bien de todos, pues todos tenemos el mismo derecho a disfrutar de los bienes de la tierra para vivir con dignidad y decoro.

Cuando la naturaleza cumpla con la función que el Señor le ha asignado estará, con ello, bendiciendo al Señor, pues estará, finalmente, al servicio de la vida y no de la muerte.

Nosotros también te bendecimos, Señor

 

Lc 21,12-19: Todos os odiarán por causa mía, pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a los tribunales y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre: así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa: porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá: con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

1 En esta continuación del discurso que vimos ayer, Jesús, a las señales que ayer indicaba (falsos mesías, guerras y revoluciones, nación contra nación, terremotos, hambre, peste, señales en el cielo) añade la persecución de los cristianos.

2 Quizá, en nuestro caso, no sea una persecución tal cual puede definirla la Academia de la Lengua, pero sí puede ser una continua tentación hacia una vida que nos aleja de Dios.

3 El anuncio de la Buena Noticia producía divisiones en la misma familia. Había personas que, basándose en la Ley de Dios, llegaban a denunciar y a matar a sus propios familiares que se declaraban seguidores de Jesús.

4 Así pues, siempre debemos tener presente que la misión de los cristianos en la época de la persecución, en tiempos de tentación es la misma: evangelizar, dar testimonio.

5 La persecución no es una fatalidad, ni puede ser motivo de desaliento o de desesperación, sino que hay que considerarla como una oportunidad, ofrecida por Dios, para que las comunidades lleven a cabo esa misión de llevar a todos la Buena Noticia de Dios. Sin embargo, se necesita mucha fe para soportar las injusticias y sufrimientos

6 Y, además, orando por aquellos que están sufriendo una persecución real, que dan su vida por el Señor, tratando de llevar la justicia a todos esos pueblos.

7 No siempre se recibe bien la Buena Nueva del Señor, pero tenemos que ser valientes sabiendo que su Espíritu iluminará nuestro discurso y su fuerza nos mantendrá “en la brecha”. El Señor cuidará hasta el último de nuestros cabellos.

8 Debemos, pues, elevar hoy nuestra oración por los cristianos que están haciendo frente a las amenazas y barbaridades de otros pueblos en Irak, Siria y otras naciones del Oriente Medio.

LA MEDITACIÓN, ¿QUÉ DICE?: Las tentaciones de poder, prestigio y dinero son, realmente, persecuciones que sufrimos constantemente en la sociedad actual; siempre “hay que subir”, y si es más de un peldaño, mejor. Jesús nos da la fuerza, la seguridad para enfrentar los peligros y ser constantes en el testimonio. Respetemos las cosas del Señor, en especial a los más necesitados que son “sus cosas” más queridas, y que no nos dé miedo de defenderlas cuando se haga necesario.

¿QUÉ NOS DICE?: ¿Sabemos interpretar lo que el Señor nos dice por medio de su Palabra? ¿Vemos al Señor en la Naturaleza y le damos gracias? ¿Somos capaces del testimonio en medio de la sociedad actual? ¿Tratamos de sembrar justicia a nuestro alrededor? Probablemente no podamos hacerlo físicamente en otros países, pero en “nuestro mundo” ¿ nos sabemos responsables de dar testimonio de justicia, de hacer notar que el Reino de Dios está presente?; y eso sin arredrarnos ante posibles amenazas o malos humores.

LA ORACIÓN: Te rogamos, Señor, que en todas nuestras palabras y acciones seamos hoy luz del mundo y sal de la tierra para cuantos nos contemplen, y que la gracia del Espíritu Santo habite en nuestros corazones y resplandezca en nuestras obras, para que así permanezcamos en tu amor y en tu alabanza. Te lo pedimos, Señor


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