07/10/2026 No hay tiempo para la reflexión, la meditación y la oración.
BUENOS DÍAS NOS DÉ DIOS! 07 OCTUBRE 2026
No hay tiempo para la reflexión, la meditación y la oración.
Seguimos con el relato de Nínive. Esa ciudad cuya maldad, dice el Señor, “ha llegado hasta mí”. El Señor escoge a Jonás para que predique a Nínive que Él está dispuesto a perdonarla si se arrepiente de sus pecados, de lo contrario será arrasada para siempre. Al final, después de la peripecia de su fallida huida, Jonás predica el perdón que el Señor le pide, Nínive se arrepiente de su mala vida y el Señor, movido por su compasión, perdona sus culpas.
Primera lectura Jon 3,1-10
El Señor siempre estará animándonos a llevar a cabo nuestra acción misionera
Los ninivitas se convirtieron de su mala vida, y Dios se compadeció.
Vino la palabra del Señor sobre Jonás: “Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te digo.” Se levantó Jonás y fue a Nínive, como mandó el Señor. Nínive era una gran ciudad, tres días hacían falta para recorrerla. Comenzó Jonás a entrar por la ciudad y caminó durante un día, proclamando: “¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!” Creyeron en Dios los ninivitas; proclamaron el ayuno y se vistieron de saco, grandes y pequeños. Llegó el mensaje al rey de Nínive; se levantó del trono, dejó el manto, se cubrió de saco, se sentó en el polvo y mandó al heraldo a proclamar en su nombre a Nínive: “Hombres y animales, vacas y ovejas, no prueben bocado, no pasten ni beban; vístanse de saco hombres y animales; invoquen fervientemente a Dios, que se convierta cada cual de su mala vida y de la violencia de sus manos; quizá se arrepienta, se compadezca Dios, quizá cese el incendio de su ira, y no pereceremos.” Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó.
1 Jonás de nuevo recibe la llamada del Señor; ¿cuántas veces tiene que llamarnos a nosotros?
2 La misión es importante: se trata de advertir a una ciudad pagana y llena de ambiciones. El mundo a evangelizar nos parece hoy también enorme. La incredulidad aparece por todos lados.
3 El estilo de vida de la moderna sociedad de consumo parece promover el ateísmo y, con él, la anestesia de las aspiraciones espirituales, por otra parte, naturales en el hombre. Parece que la civilización actual anula las ansias de trascendencia que llevamos en nuestro corazón y en nuestra mente.
4 Y el Señor insiste e insistirá con constancia misericordiosa. Insiste con el misionero para que lleve su mensaje, e insiste con los habitantes de la ciudad pagana.
5 Uno y otros llegan a buen puerto: la misión de Jonás es eficaz y los habitantes de Nínive se arrepienten de su maldad y se convierten.
La misericordia del Señor siempre se pone de manifiesto. Y el salmo, un tanto a diferencia de la tónica general del Antiguo Testamento, habla del respeto y no del temor, que Dios infunde en todos nosotros; un respeto que cualquier persona merece, pero muy especialmente lo merece un padre y, yendo al Nuevo Testamento, más en especial aún, el Padre que Jesús nos presenta, pleno de amor para con sus hijos.
Así establecido, el hombre se pone en el camino de la esperanza, en el camino de la Palabra, de la redención y del perdón por las faltas que el ser humano comete.
Sal 130,1 – 4
Estamos seguros de la acogida del Señor
Si llevas cuenta de los delitos, Señor ¿quién podrá resistir?
Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel de todos sus delitos.
Sé que el grito no será necesario, Señor, que tu escuchas en toda ocasión nuestro tímido susurro; haz humilde nuestra súplica y sincera nuestra palabra
Ampara, Señor, nuestra debilidad ante los envites de este mundo ambicioso y ansioso de poder
El perdón, Señor, siempre está de tu lado. Inserta en nosotros el mismo sentimiento, para que seamos capaz de llegar a Tí con esa oración primordial que tu Hijo nos ha regalado.
Mantén, Señor, nuestra corazón abierto a la Palabra que de Ti nos llega, esa Palabra que, al decir del profeta Isaías: “no volverá a Ti con las manos vacías, sino después de haber hecho, lo que Tú querías, y haber llevado a cabo lo que le encargaste” (Is 55, 11)
Te alabamos y te bendecimos, Señor, porque nos das fuerza para gritar en pos de tu auxilio, y escuchas nuestros lamentos y nos perdonas, en esa acción misericordiosa que siempre llevas en tu sagrado corazón.
Sin esa misericordia, poco seríamos, Señor, poco podría hacer nuestro corazón siempre inclinado al poder y al dinero.
Gracias Señor por tu perdón y tu redención, rubricada en la nueva Alianza proclamada por tu Hijo.
La misericordia del Señor siempre se pone de manifiesto. Y el salmo, un tanto a diferencia de la tónica general del Antiguo Testamento, habla del respeto y no del temor, que Dios infunde en todos nosotros; un respeto que cualquier persona merece, pero muy especialmente lo merece un padre y, yendo al Nuevo Testamento, más en especial aún, el Padre que Jesús nos presenta, pleno de amor para con sus hijos.
Así establecido, el hombre se pone en el camino de la esperanza, en el camino de la Palabra, de la redención y del perdón por las faltas que el ser humano comete.
El evangelio muestra un rasgo de identidad del discípulo, que es la escucha de la Palabra. Encontramos en Marta y María, dos actitudes diferentes de recibir al Maestro. María, la dimensión de los discípulos servidores de la Palabra, su postura es de interés y docilidad a la Palabra. Jesús motiva a la mujer a aprender, ya que los maestros no tenían apertura a la mujer dentro de las escuelas rabínicas.
Marta estaba desbordada por sus deberes de ama de casa y anfitriona, representa el servicio de la mesa. En el diálogo de Marta con Jesús, le reconoce como maestro y con su servicio quiere hacer todo lo posible para honrarlo, pero le falta apertura de lo que trae Jesús para ella y se posiciona en el lugar de dar órdenes. Jesús se dirige a ella y la corrige cordialmente, invitándola a poner atención a lo esencial, a la Palabra de Jesús.
El servicio y la escucha se complementan en el discipulado ¿Soy capaz de escuchar y obedecer a la Palabra?
Evangelio 10,38-42
¿Qué tiempo dedicamos a la reflexión y a la oración reposada y sabrosa?
Marta lo recibió en su casa. María ha escogido la parte mejor.
En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano.” Pero el Señor le contestó: “Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán.”
1 Oración o acción. Esta parece ser la opción que Jesús nos propone en la lectura de hoy del Evangelio.
2 Hay, en primer lugar, una intención de resaltar el valor del protagonismo que se da aquí a la mujer, en un mundo en el que la mentalidad las estructuras sociales, ponían a la mujer en un plano muy inferior al hombre.
3 En lo referente a la actitud de María en escucha de la Palabra de Jesús hay un dicho judío que rezaba así: “El que enseña la Torá a una mujer le enseña necedades.”
4 Sin embargo, Lucas hace de María un modelo de discípulo, que quizá la actual Jerarquía de la Iglesia debería tener muy en cuenta. Y creo que ese discipulado de la mujer es lo que realmente quiere resaltar este trozo de evangelio.
5 Por supuesto, es necesario llevar a cabo los trabajos de la casa y el trabajo profesional, pero el cristiano no debe de olvidar que la base de su vida está en la escucha de la Palabra del Señor, en una oración reposada, no inquieta y pensando en las labores que nos quedan por hacer, sino tranquila y con la seguridad de estar en la presencia del Señor
6 Dice el Papa Francisco: “También nosotros, cuando no rezamos, lo que hacemos es cerrar la puerta al Señor. Y no rezar es esto: cerrar la puerta al Señor, para que no pueda hacer nada. En cambio, la oración, ante un problema, una situación difícil, una calamidad, es abrir la puerta al Señor para que venga. Porque Él hace nuevas las cosas, sabe arreglar las cosas, ponerlas en su sitio. Rezar es esto, abrir la puerta al Señor para que pueda hacer algo. Pero si cerramos la puerta al Señor, no puede hacer nada. Pensemos en esta María que eligió la mejor parte y nos hace ver el camino, cómo abrir la puerta al Señor”.
LA MEDITACIÓN, ¿QUÉ DICE?: El trozo del libro de Jonás es especialmente elocuente en el actual momento del mundo. Necesitamos obispos y sacerdotes que proclamen con humildad, esfuerzo y eficacia el mensaje del Reino, y necesitamos todos los cristianos darnos cuenta de que esta proclamación no puede quedar únicamente en manos de la Jerarquía: todos somos responsables de la difusión del Reino de Dios. Muestra escucha y meditación de la Palabra serán la base, el impulso que nos lleva hacia el Señor
¿QUÉ NOS DICE?: ¿Ejercemos nuestra misión evangelizadora? ¿Tratamos de que nuestra Parroquia forme comunidad viva de conversión, empezando por el Párroco? ¿Mis palabras y mis hechos son como una proclamación del evangelio? ¿Cómo es nuestra oración?
CARTA ENCÍCLICA MAGNIFICA HUMANITAS DEL SANTO PADRE LEÓN XIV SOBRE LA CUSTODIA DE LA PERSONA HUMANA EN EL TIEMPO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
Una ayuda valiosa que requiere atención
100. A la luz de cuanto se ha dicho, podemos comprender mejor por qué la IA puede ser una valiosa ayuda y, al mismo tiempo, exija un enfoque prudente y cauteloso. En los últimos años su uso privado ha crecido notablemente, y desde distintos ámbitos se reflexiona sobre las oportunidades y los riesgos vinculados a su rápida difusión. En el uso personal, tres aspectos, en particular, deben ser tenidos en especial consideración: la facilidad para lograr el resultado, la impresión de objetividad y la simulación de la comunicación humana. La velocidad y la sencillez con la que es posible obtener indicaciones, elaboraciones complejas, contenidos mediáticos y formas de asistencia concreta simplifican nuestras vidas, pero también pueden acostumbrarnos a delegar demasiado y a buscar respuestas rápidas, debilitando el juicio personal y la creatividad. La impresión de objetividad que las respuestas y las propuestas de estos sistemas pueden suscitar, corre el riesgo de hacernos olvidar que estas reflejan los parámetros culturales de quienes las han proyectado y adiestrado, con todas sus virtudes y defectos. La imitación artificial de una comunicación humana positiva —palabras de consejo, de empatía, de amistad, de amor— puede resultar gratificante e incluso útil, pero en usuarios poco conscientes puede inducir a engaño y dar la falsa impresión de estar en una relación con un auténtico sujeto personal. Cuando la palabra es simulada, esta no construye una relación, sino una apariencia. La imitación artificial de la relación de cuidado o de acompañamiento puede ser peligrosa cuando se introduce en un contexto pobre de relaciones y de afectos reales; entonces el riesgo no es tanto que una persona crea que está hablando con otra persona, sino que pierda el deseo mismo de buscar realmente al otro

