Salmo 103


Introducción. – Este salmo mira a Dios, al hombre, a la misericordia de Dios para el hombre; de estas tres miradas nace la alabanza
Razones para bendecir y honrar a Dios.

Bendiciendo a Dios por todos sus beneficios.
1.Bendice al Señor, alma mía, alabe todo mi ser su santo Nombre.
2.Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios.
Dejad que otros murmuren, pero vosotros bendecid. Dejad que otros se bendigan a sí mismos y a sus ídolos, pero ustedes bendigan al Señor. Dejen que otros tan solo usen sus lenguas, pero yo clamaré, ‘bendice alma mía al Señor
Nosotros constantemente adoramos y bendecimos a Dios solo con la mitad de nuestro corazón y la mitad de nuestras fuerzas – ¡Incluso con menos!
Qué gran reprensión para mucho de lo que pasa por alabanza y adoración en nuestras asambleas. Venimos a la iglesia, pero dejamos nuestras mentes en casa. Escuchamos acerca de la gracia de Dios, pero nuestros corazones han sido endurecidos por un espíritu crítico quejumbroso.
El arpa del salmista no estaba más desentonada que su corazón, el cual aquí está en el tono correcto, para que poder hacer la mejor melodía para el Señor. La música es dulce, pero el colocar las notas en el tono correcto no lo es; de la misma manera es difícil afinar nuestros corazones, sin embargo, debe de ser hecho, y hecho apropiadamente, como aquí.
El gran valor de estas palabras de apertura es que nos muestran que la adoración no es involuntaria o automática. Se requiere de la coordinación de todo nuestro poder... El santuario no es un lugar de descanso, un lugar de relajación. Deberíamos de entrar en él con todos los poderes del carácter sujetados, acomodados y dedicados. Para que podamos dar un servicio de adoración apropiado y aceptable.
Solo un hombre santo se puede deleitar en las cosas santas. La santidad es el terror de los impíos; ellos aman el pecado y lo llaman libertad, sin embargo, a la santidad la llaman esclavitud. Si somos santos debemos de bendecir a Dios por su santidad.
En el patrón de la poesía hebrea, se usa la repetición para crear un énfasis. Después añade una idea importante — que esta adoración y honra a Dios le debe de ser dada por razones lógicas, no sobre las bases de simple emoción o excitación. Hay verdaderos beneficios que han sido dados por Dios a su pueblo, y estos no deben de olvidarlos. En su lugar, ellos deben de hacer memoria de esas cosas y usarlas como una razón para adorar.
La acción de gracias no puede ser sincera y de
corazón, a menos que un hombre la tenga impresa sobre su mente, en el momento, un rápido recuerdo de los ‘beneficios’ recibidos.
La alabanza es la respuesta a la admiración que sentimos por el Señor, mientras reflexionamos en lo que el Señor ha hecho por su pueblo a través de la historia de la redención, por la creación, la comunidad, y por uno mismo.

Bendiciendo al Dios que redime.
3.El perdona todas tus ofensas y te cura de todas tus dolencias.
4.El rescata tu vida de la tumba, te corona de amor y de ternura.
5.El colma de dicha tu existencia y como el águila se renueva tu juventud.
Uno de los grandes beneficios mencionados en los versículos previos es el perdón de todos nuestros pecados. Cuando la magnitud de nuestros pecados y la grandeza de la justicia de Dios son entendidas, este perdón es una asombrosa razón para alabar y honrar a Dios.
Significativamente, este es el beneficio que es mencionado primero. En la mente del salmista la cosa más importante era el tener el perdón de los pecados, siendo incluso más importante que la sanidad del cuerpo.
La profunda conciencia del pecado, que era uno de los objetivos que la ley buscaba evocar, subraya la alabanza del salmista; y aquel que no siente que ninguna bendición podía venir del cielo, a menos que el perdón limpiara el camino para ellos, aún tiene que aprender la más profunda música del arrepentimiento.
Otro gran beneficio es la importancia que Dios le da a nuestro cuerpo. Él nos trae sanidad en esta vida a través de lo natural, lo científico, y lo milagroso. Él promete una sanidad final para todo su pueblo en la era que ha de venir.
La mayoría, si no es que todos los comentaristas entienden estas dolencias como de naturaleza espiritual. Aunque es cierto que el pecado y sus efectos debe de ser sanado en nosotros, es más probable ver estas dolencias como en el cuerpo primeramente, y en el alma a través de una analogía espiritual.
Muchos conocen la poderosa sensación de ser rescatados por Dios de una destrucción segura. Hay muchas calamidades de las cuales los hijos de Dios son protegidos, ya sea que ellos se den cuenta de ellas o no.
La grandeza de Dios se extiende más allá de simplemente librarnos de nuestro pecado, de nuestras enfermedades o problemas. Sino que también nos da un sentido positivo; somos coronados con su gran amor y misericordia.
El resultado del trabajo de Dios, tanto en aquello de lo que nos ha salvado y a lo que nos ha salvado, es el de traer una verdadera satisfacción a nuestra vida. Esto es diferente de un simple placer o entretenimiento; Dios quiere darnos una verdadera satisfacción para nuestra vida. Esta satisfacción se convierte en una fuente de fuerza y energía para su pueblo.
Bendiciendo al Dios justo.
6.El Señor obra en justicia y a los oprimidos les da lo que es debido.
7.Reveló sus caminos a Moisés y a los hijos de Israel sus proezas.
Un aspecto de la grandeza de Dios es su auto revelación. Dios podría estar satisfecho con ocultarse, sin embargo, Él decidió notificar sus caminos y sus obras.

Bendiciendo al Dios de misericordia.
8.El Señor es ternura y compasión, lento a la cólera y lleno de amor;
9.si se querella, no es para siempre, si guarda rencor, rato es sólo por un.
10.No nos trata según nuestros pecados ni nos paga según nuestras ofensas
Estos aspectos del carácter de Dios son verdaderos, pero también lo son su misericordia y su gracia.
Todo el mundo prueba su misericordia general, aquellos que toman parte del evangelio prueban su misericordia individual, los santos viven por su misericordia salvadora, son preservados por la misericordia que los sostiene, son motivados por su misericordia consoladora, y entrarán en el cielo por su misericordia infinita y eterna.
Estos términos tan humanos apuntan al contraste entre la generosidad de Dios y la pesada mano de la ira del hombre, quien ama continuar con sus contiendas y alimentar sus agravios.

La grandeza del misericordioso perdón de Dios
11.Cuanto se alzan los cielos sobre la tierra tan alto es su amor con los que le temen.
12.Como el oriente está lejos del occidente así aleja de nosotros nuestras culpas.
La distancia de la tierra a los cielos mide la grandeza de su misericordia sobre los que le temen. Por instinto, constantemente pensamos que la misericordia de Dios como menor de lo que realmente es.
Había tres conceptos del cielo en el antiguo mundo bíblico. El primer cielo es el cielo azul, la atmosfera con su sol. El segundo cielo es el cielo nocturno, las estrellas y las constelaciones. El tercer cielo es el lugar donde Dios mora y tiene su trono.
De la misma manera que el oriente y el occidente nunca se podrán encontrar, sino que se encontrarán para siempre a la misma distancia el uno del otro, así nuestros pecados y su castigo decretado han sido removidos a una distancia eterna por su misericordia.

Bendiciendo a Dios quien muestra gran simpatía.
13.Como la ternura de un padre con sus hijos es la ternura del Señor con los que le temen.
14.El sabe de qué fuimos formados, se recuerda que sólo somos polvo.
El salmista continúa describiendo la abundante misericordia y bondad de Dios. De la manera en que un buen padre se preocupa por e incluso se compadece de los hijos en su fragilidad y debilidad, así se compadece Jehová de los que le temen.
Nosotros pensamos en un padre amoroso lidiando con sus agotadores hijos. ÉL no pide de ellos más de lo que son capaces de lograr, sino que con cuidado toma en consideración sus debilidades. Él los conforta y mide sus expectaciones de acuerdo a su sabiduría y compasión.
La reacción sabía ante esto es, ¿Temer al Señor!? Un temor “arrimado” al amor del Nuevo Testamento ¿Qué mejor es estar del lado de su misericordia y compasión que del lado de su ira y de su justo juicio?
Esta compasión y consideración solamente se hace mayor a la luz de la encarnación. Dios mismo agregó humanidad a su deidad y experimentó nuestra condición y nuestra débil condición de polvo. Lo que sea que Él conociera antes por observación, Él decidió conocerlo por experiencia.

El contraste que muestra la grandeza de Dios.
El contraste entre la temporalidad del hombre y la permanencia de Dios.
15.El hombre: sus días son como la hierba, él florece como la flor del campo;
16.un soplo pasa sobre él, y ya no existe y nunca más se sabrá dónde estuvo.
17.Pero el amor del Señor con los que le temen es desde siempre y para siempre; defenderá a los hijos de sus hijos,
18.de aquellos que guardan su alianza y se acuerdan de cumplir sus ordenanzas.
El salmista se expande en sus pensamientos acerca de la débil condición del hombre y de su naturaleza como polvo. La humanidad es tan transitoria como la hierba y como la flor del campo que florece un día y se marchita al siguiente. Cuando la flor se ha ido, virtualmente no queda nada — y su lugar no la conocerá más.
“Como la flor del campo”, que está más expuesta al viento y a otras violencias que las flores de los jardines, que son protegidas por el arte y el cuidado del jardinero.
La flor que se marchitó en Adán, florece de nuevo en Cristo, para no volver a marchitarse nunca más.
El amor de Dios no se altera con nuestras alteraciones, ni cambia con nuestros cambios. ¿Acaso el amor de una madre fluctúa de acuerdo a la actitud de su bebe enfermo? Nunca ha existido un momento en el que Él no te amara, su misericordia es eterna; ni existirá un momento en que te ame menos — es igual por la eternidad.

El contraste entre el Señor y toda la creación.
19.El Señor ha fijado su trono en los cielos y su realeza todo lo domina.
El salmista celebra el reino asegurado de Dios en el cielo. Dios está entronado en los cielos, más allá de los problemas y de la corrupción de la tierra. Está establecido, y nunca será removido.

El contraste entre Dios y sus ángeles.
20.Bendigan al Señor todos sus ángeles, héroes poderosos, que ejecutan sus órdenes apenas oyen el sonido de su palabra.
21.Bendigan al Señor todos sus ejércitos, sus servidores, para hacer su voluntad. 22.Bendigan al Señor todas sus obras, en todos los lugares de su dominio. ¡Bendice, alma mía, al Señor!"
El salmista empieza diciéndole a su propia alma que bendiga al Señor, pero él sabía que la alabanza y el honor dados a Dios debían de ser más allá de lo que él era capaz de dar. Debía de extenderse hasta los ángeles, y así lo expresa.
Su canción no es un solo, ya que toda la creación está cantando — o va a cantar — con él; pero su voz, como todas las demás, tienen su propia parte que agregar, sus propios ‘beneficios’ que celebrar, y su propio acceso al atento oído de Dios
Termina el Salmo de la misma manera en que lo comenzó, con una llamada a su alma para bendecir a Dios, dándole el honor y la alabanza que merece. Después de las muchas razones dadas en el Salmo 103,